
En su momento los efectos especiales pudieron ser su mayor baza pero, aunque se puede ver aún (lo que dice bastante al respecto), ya no lucen igual y en algunos momentos concretos (cuando los perritos- mostruo atraviesan el apartamento), pueden ser penosos vistos hoy en día.
Pero el hecho de que los efectos ya no sirvan como reclamo hace que las otras virtudes de la película salgan a relucir mejor.
Y diría que, al margen de un buen guión y una gran puesta en escena, lo mejor de todo son las interpretaciones de sus actores y la química perfecta que hay entre ellos. Los personajes están acertados en todo su recorrido, divertidos y con personalidad más que suficiente. Se nota que están cómodos en todo momento y esto siempre va en beneficio del resultado final.

Todo ello a pesar de la vocación comercial del filme, una película para toda la familia que solo pretendía entretener un rato, pero consiguió bastante más. Sólo hay que buscar en internet un poco, para darse cuenta de la cantidad de entradas (como esta) y homenajes de todo tipo que celebran la película. El recuerdo esta muy vivo en todos aquellos que la vimos en su momento y es que los clásicos no nacen, se hacen...
No son de esas películas que te partes de reír todo el rato, más bien son de esas otras en las que mantienes una sonrisa inconsciente durante todo el visionado. Creo que esto último seduce aún más...
Al igual que se popularizó su logo (el fantasma bajo la señal de prohibido), también el coche que utilizan se ha convertido en uno de los vehículos más famosos de la historia del cine. El Ecto-1 (así lo llamaban) era una ambulancia Cadillac de 1959, tras las segunda parte de los Cazafantasmas (Cazafantasmas II de 1989), el coche quedó en tal mal estado que los actores convinieron restaurarlo.

Otra curiosidad es la del número de teléfono (empezaba por 555) que aparece en el anuncio en la película. Se trata de un número falso que se utiliza en muchas películas. Pero en el trailer promocional aparece un número real, si llamabas podías escuchar mensajes de los actores. El número recibió miles de llamadas.
La película consagró a casi todos sus actores, sobretodo a Bill Murray, Dan Aykroyd, Rick Moranis y Sigourney Weaver. El actor John Belushi tenía que ser uno de sus protagonista, pero debido a su fallecimiento tuvo que ser sustituido. Para homenajearlo le dieron a Moquete (el famoso fantasma verde que moquea a Bill Murray) su personalidad bromista y su afición por comer.

Terminamos nuestro homenaje a esta gran película, que desborda ingenio y simpatía y que transmite lo necesario para pasar un gran rato disfrutando de esta pequeña joya. No hacía falta más.
La penosa nueva versión estrenada en 2016 no pasará a la historia igual.
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