martes, 1 de noviembre de 2016

JUEGOS DE GUERRA

En 1983 la informática estaba aún en pañales. Los primeros ordenadores personales empezaban a salir al mercado y poco se podía hacer con ellos debido a sus limitadas capacidades. Para arrancar un simple juego (de esos tan simples que había entonces y por los que nos volvíamos locos) necesitabas conocer algunos comandos de Ms-Dos, el sistema operativo bajo el que trabajaban todos aquellos equipos caseros. Aún no existía Windows o en sus inicios aún no era un sistema operativo, solo un programa más. Algunos aún recordamos aquellos años y aquellas limitaciones, y a pesar de ello eramos adolescentes enamorados de esas máquinas, seducidos por todas las posibilidades que parecían ofrecer y que sabíamos ofrecerían en el futuro, un mundo nuevo con el que fantasear y del que muchos queríamos formar parte.
Juegos de Guerra aprovechó ese interés y esa novedad argumental que suponía la informática. Fue una película que nos fascinó a muchos en su momento y todos queríamos manejar la computadora como lo hace David, el personaje interpretado de forma sencilla y muy creíble por Matthew Broderych.


La película plantea de forma muy creíble varios conceptos al mismo tiempo. Primero el hecho de que las máquinas controlen nuestras decisiones. En el filme se decide suprimir el factor humano por el control de la computadora WOPR, la cual tomará las decisiones en caso de conflicto nuclear, teniendo la potestad de lanzar misiles nucleares si lo cree necesario. Un tema recurrente (el de la guerra) y muy de moda en aquellos años ochenta. Sobretodo en Estados Unidos donde parecía existir una silenciosa psicosis ante una posible tercera guerra mundial, con Rusia como enemigo principal.




El personaje, David, somos todos los adolescentes de aquellos años, o al menos una mayoría. Ya que una de las partes más interesantes del filme se encuentra en sus primeros minutos, cuando nos muestra ese dominio informático ante su computadora y las posibilidades que conlleva. Aunque David es ingenuo en su conocimiento y sin maldad alguna, de forma casual, contacta con el ordenador central del ejercito y comienza a jugar a un peligroso juego.


En este punto plantea un segundo concepto, algo que nadie se había planteado en los albores de los ochenta (o no lo habían planteado muy bien): la seguridad informática, ya que el personaje consigue acceder a la computadora del ejercito y descubrir el modo de entrar en ella, siempre pensando que estaba accediendo al servidor de una empresa de vídeo juegos, pero lo hace. De hecho el gobierno americano se preguntó si eso era factible en la realidad después del estreno del filme y descubrieron con sorpresa que si. Así que se puede decir que Juegos de Guerra cambió muchas cosas en torno a la seguridad en las redes informáticas.



El argumento continúa así: el ejercito detiene a David y lo apresa para interrogarlo, al mismo tiempo que descubren que la computadora esta jugando a un juego ficticio donde se enfrenta a una guerra mundial contra Rusia. Situación que pone en jaque al ejercito y gobierno de los Estados Unidos y que podría provocar un conflicto militar real.




Junto con el profesor Falken, creador del WOPR (el nombre en clave es Joshua para su creador y también para David, durante toda la película) intentarán detener el juego haciendo entrar en razón a la computadora de que el juego es inútil y no se puede ganar. Una referencia a la inutilidad de las guerras y estamos ante el tercer concepto que a modo de denuncia trata la película de forma muy convincente, sobretodo cuando la computadora termina el juego con la frase: "Un juego extraño este, la única forma de ganar es no jugar... ".
Me encanta...







Estamos ante un clásico del cine de los ochenta, una sencilla y al mismo tiempo gran película. Original en su planteamiento y en su guión, que sin necesidad de un gran presupuesto se convirtió en un filme taquillero que muchos recordamos con una sonrisa en la cara.


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