miércoles, 15 de julio de 2015

THE TERMINATOR

Terminator supuso una gran revolución en el momento de su estreno. Recuerdo el gran entusiasmo con el que íbamos a verla. Se convirtió en una película de culto nada más estrenarse y recuerdo quedarme al segundo pase para verla dos veces. Eran el tipo de películas que conseguían convencer al más pintado. Como lo hicieron en su momento Alien o Blade Runner. Terminator era un gran ejemplo de aventuras futuristas y paradojas temporales (simples pero paradojas en aquel entonces). Con unos más que convincentes efectos especiales y sobretodo, una gran historia. Los efectos especiales eran algo que no siempre convencía entonces. Nos dábamos cuenta en muchos casos cuando se trataba de maquetas y cuando resultaba poco creíble. Lo que ocurría es que no podía existir nada mejor, no existían los efectos digitales. Y eramos conscientes que mejor no se podía hacer y aceptábamos lo que había como bueno. Ese comportamiento es difícil entender hoy en día, que en efectos digitales se puede disfrutar de la perfección y credibilidad total. Pero en romanticismo pocas películas superan las antiguas, y los que vivimos aquella época seguimos prefiriendo las imperfectas películas (a nivel de efectos) de aquellos años.


Arnold Schwarzenegger era ya un actor de mucha fama entonces y con esta película consiguió unos de sus hitos más considerados. Desde la genial Conan, El barbaro (1982), Schwarzenegger no volvía a convencer tanto. Y es que su capacidad limitada y fría a la hora de interpretar, en este tipo de papeles era la ideal. De hecho, tan sólo el terminator de la segunda parte le pudo hacer algo de sombra en algún momento.

Terminator es un cyborg enviado a través del tiempo hasta 1984, para matar a Sarah Connor. Ella será la que engendrará al líder de la resistencia, que luchará contra Skynet, el ente que mueve a las máquinas en contra de los humanos.
Se trata de un conflicto que ocurre en 2029, pero que nadie en la época actual (1984, cuando se estrenó al film), podía preveer, ni siquiera imaginar. De este modo el hilo argumental plantea algo que, en 1984, resultaba novedoso e interesante. Y es que, aunque los efectos y la acción son importantes. En aquellos años, la historia nos interesaba más.

Además del Terminator (enviado por las máquinas), 1984 recibe la llegada de kyle Reese, Un soldado de la resistencia enviado para intentar proteger a Sarah y salvaguardar el futuro de la resistencia.

Pequeño resumen (extraído de wikypedia):

En el año 2029, después de devastar la tierra y aniquilar a la raza humana. Las máquinas, lideradas por la inteligencia artificial Skynet, está a punto de perder la guerra contra la resistencia humana liderada por John Connor. Frente a esta situación, las máquinas entienden que asesinar a John Connor en el presente, sería irrelevante, dado que ya ha conducido a la resistencia humana a la victoria. Por lo tanto, Skynet elabora su estrategia decidiendo eliminar al líder enemigo antes de que éste nazca. De modo que no pueda cumplirse su misión de conducción futura. Para ello envía al pasado (año 1984) a un terminator T-800, con la misión de exterminar a Sarah Connor, madre de John, antes de que este sea concebido.
Enterados del plan, la resistencia también consigue acceder a la máquina del tiempo y logra enviar a un soldado humano con la misión de proteger a Sarah del exterminador (el Terminator)...





Para mi es casi una road movie. Ya que durante todo su metraje se trata de huir del Terminator para salvaguardar la vida de Sarah. En esa huida, Sarah descubrirá que su protector humano Kyle, puede ser algo más que un simple guarda espaldas. Al final Kyle resultará ser el padre del futuro John Connor, de este modo la paradoja temporal ya está servida. La historia se complicará porque defenderse de un Terminator en 1984 no resultará nada fácil.



La película supuso un antes y un después, sobretodo por sus efectos visuales (hoy desfasados, pero en aquel momento muy interesantes) y sobretodo por el diseño del cyborg.
Como curiosidad decir que inicialmente se pensó en Schwarzenegger para el papel de Kyle Rease, mientras que para encarnar al Terminator se eligió como posible opción a Silvester Stallone. Pero definitivamente al primero resultó que el papel de cyborg le iba como anillo al dedo. También el hecho de que algunas de las escenas eliminadas servirían en el futuro como base argumental de la segunda parte. Una segunda parte en la que Cameron, el director, no quiso pensar durante mucho tiempo y prefirió olvidar, a pesar de las ofertas.



Una estupenda película de la que, ocho años más tarde, se realizaría su primera secuela. Secuela que de nuevo volvería a marcar un hito en cuanto a efectos y guión. Y supondría, junto con la primera, las dos mejores películas de la saga.



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