domingo, 2 de octubre de 2016

LOS CAZAFANTASMAS

La propuesta de Ivan Reitman para 1984 fue esta genial comedia que con el paso del tiempo a ganado en prestigio y solera, como el buen vino. La película nunca aspiró a tanto y esa falta de pretensiones fue su mejor baza. Fue toda una sorpresa cuando se estrenó, acompañada de su pegadiza banda sonora a cargo de Ray Parker Jr. Canción que sonó hasta en la sopa, batiendo records de venta y alcanzando los primeros puestos de las listas. Del mismo modo, el famoso logotipo (entre otros detalles), se popularizo tanto, que se ha convertido en un icono de la cultura pop.

En su momento los efectos especiales pudieron ser su mayor baza pero, aunque se puede ver aún (lo que dice bastante al respecto), ya no lucen igual y en algunos momentos concretos (cuando los perritos- mostruo atraviesan el apartamento), pueden ser penosos vistos hoy en día.
Pero el hecho de que los efectos ya no sirvan como reclamo hace que las otras virtudes de la película salgan a relucir mejor.


Y diría que, al margen de un buen guión y una gran puesta en escena, lo mejor de todo son las interpretaciones de sus actores y la química perfecta que hay entre ellos. Los personajes están acertados en todo su recorrido, divertidos y con personalidad más que suficiente. Se nota que están cómodos en todo momento y esto siempre va en beneficio del resultado final.



Todo ello desemboca en innumerables escenas entrañables que han quedado para el recuerdo y que en muchos casos se han convertido en esas escenas famosas y muy recordadas que toda película clásica tiene. Y es que estamos ante un clásico del cine moderno, sin duda. No explicaremos su argumento, muy conocido por todos. Pero recordaremos esas escenas míticas. Como la del inicio en la biblioteca y el espectro de torso entero, las escenas cómicas de Rick Moranis con Sigourney Weaver, las del test que protagoniza Bill Murray, la escena de "me ha moqueado", no podemos olvidarnos de la famosa frase "Who You Gonna Call?" (¿A quién vas a llamar?)...etc.



Y todo ello a pesar de la vocación comercial del filme, una película para toda la familia que solo pretendía entretener un rato, pero consiguió bastante más. Sólo hay que buscar en internet un poco, para darse cuenta de la cantidad de entradas (como esta) y homenajes de todo tipo que celebran la película. El recuerdo esta muy vivo en todos aquellos que la vimos en su momento, y es que los clásicos no nacen, se hacen...



No son de esas películas que te partes de reír todo el rato, más bien son de esas otras en las que mantienes una sonrisa inconsciente durante todo el visionado. Creo que esto último seduce aún más...
Al igual que se popularizó su logo (el fantasma bajo la señal de prohibido), también el coche que utilizan se ha convertido en uno de los vehículos más famosos de la historia del cine. El Ecto-1 (así lo llamaban) era una ambulancia Cadillac de 1959, tras las segunda parte de los Cazafantasmas (Cazafantasmas II de 1989), el coche quedó en tal mal estado que los actores convinieron restaurarlo. 





El muñeco de malvavisco gigante costo la friolera de 20.000 dolares y fue destruido totalmente. La escena de la creación del muñeco también es uno de los momentos más populares de la película y el muñeco es uno de los objetos de merchandaising del filme más vendidos.
Otra curiosidad es la del número de teléfono (empezaba por 555) que aparece en el anuncio en la película. Se trata de un número falso que se utiliza en muchas películas. Pero en el trailer promocional aparece un número real, si llamabas podías escuchar mensajes de los actores. El número recibió miles de llamadas.


La película consagró a casi todos sus actores, sobretodo a Bill Murray, Dan Aykroyd, Rick Moranis y Sigourney Weaver. El actor John Belushi tenía que ser uno de sus protagonista, pero debido a su fallecimiento tuvo que ser sustituido. Para homenajearlo le dieron a Moquete (el famoso fantasma verde que moquea a Bill Murray) su personalidad bromista y su afición por comer.


La imagen que despide la película, sus decorados, vestuario, artefactos, vehículos, actores y banda sonora son capaces de encandilar al más pintado, además de rodarse en el momento más adecuado y de la forma más acertada. Una conjunción de los astros que sólo sucede muy de vez en cuando, quizás los fantasmas tuviesen algo que ver en todo esto...


Terminamos nuestro homenaje a esta gran película, que desborda ingenio y simpatía y que transmite lo necesario para pasar un gran rato disfrutando de esta pequeña joya. No hacía falta más. 
La penosa nueva versión estrenada en 2016 no pasará a la historia igual.


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